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El Makiwara es más nefasto que útil

Extraído del libro:
Histoire de Karaté-dô
Escrito por Kenji Tokitsu
[Link al sitio oficial del Maestro Kenji Tokitsu]
Editorial SEM, Paris.

En su búsqueda de eficacia del tsuki, Shigeru Egami se entrena asiduamente con el makiwara en un primer momento, después se aleja. He aquí como describe este proceso de evolución y su finalidad:

El makiwara es considerado como un instrumento indispensable para el ejercicio del karate. Pensé durante largo tiempo en el makiwara como en el compañero de mi vida. Me ejercité asiduamente con él durante 24 años. Fueran las que fuesen las circunstancias, no falté jamás a un día de trabajo con el makiwara. Incluso en viaje me llevaba un makiwara pues sin este ejercicio me sentía mal. Pero a medida que progresaba mi manera de pensar cambió. Me fui alejando progresivamente del makiwara encontrándole poca necesidad, pues llegué a no encontrarle valor alguno a este ejercicio y, en fin, hoy en día pienso que el makiwara es nocivo para el karate.

Un día de otoño cuando tenía alrededor de veinte años, ante un castaño del jardín pensé: "¿Podría hacer caer todas las castañas de un solo puñetazo contra el tronco?". Rasqué un poco la corteza para facilitar el contacto del puño. Después golpeé con toda mi fuerza. Con un pequeño ruido, sólo algunas castañas cayeron como para consolarme. Estaba muy lejos de haberlas hecho caer todas. Además, mi puño se hincho inmediatamente, tanto que me pregunte con inquietud si no se habría roto definitivamente. Después de esta experiencia, obtuve un puño muy duro y sólido, y pude romper planchas y tejas, pero jamás pude obtener una confianza absoluta en la efectividad del golpe…

Encontré a veces personas que tenían los puños callosos a fuerza de entrenamiento con makiwara y
Egami y Okuyama, después de una de las hospitalizaciones del maestro Egami

cuyas primeras articulaciones estaban cubiertas de una dureza negra y espesa como el talón. Eran manos terribles de ver, pero cuando les pedía que me pegaran en el vientre constaté que sus golpes no eran eficaces. Estas experiencias me llevaron a desconfiar del makiwara.

Pero en el fondo de mi mismo pensaba que mi golpe no era como el de los otros y continué buscando golpear de diversas maneras, afrontado algunas dificultades. En el curso de esta búsqueda, me obligué progresivamente a transformar la manera como formaba el puño y acabé por transformarlo completamente.

Mi conclusión fue la siguiente: para efectuar un tsuki eficaz, no hay que pegar como se aprende habitualmente, hace falta cambiar la forma del puño. Y si se toma esta forma eficaz no se puede ejercitar al makiwara. Así abandoné totalmente el ejercicio con makiwara.

Era sobre el 1958. Continuando mi investigación comprendí también que el ejercicio con makiwara es, no solamente ineficaz, sino nocivo para la salud. Es evidente si se estudia un poco la acupuntura o el shiatsu.

Estas reflexiones y su conclusión son aún más interesantes e importantes si pensamos que el Maestro Shigeru Egami practicó con detenimiento la forma de karate que el criticará después. En lo que concierne al makiwara, por ejemplo, no se trata de la crítica de una persona que razona sin haber practicado nunca. Formula su crítica con el peso de veinticinco años de práctica. Aparece una pregunta simple y grave: ¿Por qué existe el entrenamiento con makiwara y se ha preconizado en la tradición de karate de Okinawa? ¿Es fundamentalmente erróneo? ¿Se trata de una cuestión relativa pues Egami había sobrepasado el método tradicional de karate de Okinawa, y sus consideraciones no se limitaban al makiwara, sino que se extendían al método en su conjunto?

Traducido al español por Xavier Mínguez, Shotokai de España


Un nuevo camino

Extraído del libro:
Histoire de Karaté-dô
Escrito por Kenji Tokitsu
[Link al sitio oficial del Maestro Kenji Tokitsu]
Editorial SEM, Paris.

El interrogante concierne al método de las diferentes escuelas de karate, tal como el Goju-ryu o el Uechi-ryu donde los adeptos se ejercitan en la fuerza y en la resistencia física y alcanzan efectivamente capacidades importantes. ¿Cómo las debemos considerar? ¿Queda abierta también esta cuestión?

Shigeru Egami continúa:

Después de esta etapa debí empezar yo mismo a desbrozar un nuevo camino y a seguirlo. La dificultad y la dureza de este trabajo superaban toda expresión. Tuve ganas muchas veces de abandonar y de partir lejos de esa vía. Se trataba de un trabajo donde invertía mi vida. Lo que puedo hacer ahora es incorporarme, indicar a las personas jóvenes la cima de la montaña y mostrarles como trazar un camino. Hay que confesar que estoy un poco cansado de este trabajo. No puedo ya luchar con los jóvenes. Deseo que avancen y vayan más lejos que yo…

Un tsuki se convierte en un tsuki después de haber tocado el cuerpo del adversario. Es inútil preocuparse de la velocidad (que no es más que un estado del tsuki antes de tocar su fin), sino que hay que preocuparse de si el tsuki es verdaderamente eficaz. Para eso hay que entrenarse examinando el estado y el movimiento de vuestro espíritu igual que el del adversario. Busca una solución en la manera de realizar la unidad de cuerpo y de espíritu. Reflexioné sobre este tema, me atormenté, sufrí y finalmente acabé por descubrir que existe un método espiritual shinpo por el cual la fuerza se concentra en la técnica. La verdadera fuerza aparece solamente cuando el cuerpo y el espíritu consiguen formar una unidad.

Con estos logros, volví a sumergirme en los entrenamientos que me llevaron a sobrepasar la situación primaria del arte del combate, el estado animal del combate en el cual buscaba ganar a cualquier precio, para ir hacia una fusión con mi adversario. Salí del mundo conflictual y me encontré en un mundo de armonía y comprendí que era por allí que podía encontrar la vía, la verdadera vía del karate. La idea de la armonía y la vía le parecerán frágiles y débiles a un debutante o a aquel que valora la fuerza física, pero nada hay más fuerte que la armonía y la vía, ya que ellas se sitúan en la más alta cima de la búsqueda de un arte marcial.

En el plano técnico, las consecuencias son el paso de la dureza a la ligereza: Mis técnicas cambiaron, yendo de la dispersión hacia la concentración, de la dureza del cuerpo hacia la fuerza en la ligereza. Todo va hacia el estado natural, el que tiene por efecto rejuvenecer el cuerpo y el espíritu. La eficacia y el modo de expresión cambiaron cuando seguí mi método de entrenamiento con técnicas de base, kata y combate. Los cambios deben hacer la práctica más fuerte y más estética. El ritmo de movimientos técnicos equivale a una música, los trazos dibujados en el espacio se pintan sobre una tela que es el Universo. Hay que entrenarse con el fin de fundirse con la naturaleza y el Universo.

La vía del karate puede servir de base a todo tipo de arte y ella es también un resultado último del arte marcial…

Shigeru Egami se interroga largamente sobre la vía del karate y su devenir:

Hay que decir que actualmente la situación en el karate se ha degradado completamente. Ante esta situación siento también una responsabilidad. En mi juventud, pensé y actué con la idea directriz de ser eficaz en una situación real. Practiqué pues, principalmente, el combate libre que es la forma original del actual combate de competición. Para volver potentes mis puñetazos, me entrené al más rígido makiwara. Así me aparté del entrenamiento esencial.

No comprendo porque el karate continúa hoy evolucionando en la dirección errónea nuestra de hace ya bastantes decenas de años, al contrario de la buena dirección.

Si se definiera el karate como una pura competición deportiva no tengo nada que decir. Pero, ¿no es tiempo de reflexionar para redefinir qué debe ser el karate?


Un replanteamiento radical: la ineficacia del tsuki de karate.


Después de largos años de práctica intensa, S. Egami se replanteó las técnicas fundamentales del karate. Realiza dos críticas radicales que examinaremos sucesivamente:
• el tsuki de karate no es eficaz.
• el makiwara es más nefasto que útil.
En sus textos sobre la búsqueda de la eficacia S. Egami se interroga principalmente sobre la eficacia del tsuki.
Shozan Kubota, su cadete en Shotokan durante algunos años, me dijo:

"El tsuki de M. Egami era magnífico. La mayoría de los alumnos tomaban su técnica como modelo".

Este testimonio muestra que la técnica del tsuki de S.Egami era ejemplar. Sin embargo él tenía dudas sobre su técnica y buscaba un tsuki verdaderamente eficaz. Tenía fama por su tsuki, así como por sus técnicas de pierna, los keri.

He aquí un testimonio de Yukio Togawa, su contemporáneo:

Vi a M. Egami la primera vez una noche entrenando en el dojo. Tenía dos adeptos que se entrenaban en un rincón del dojo. Uno atacaba libremente encadenando violentamente los tsuki, el otro paraba con sus pies todos los ataques devolviendo todos los ataques de su adversario. Mantenía sus manos en las caderas y utilizaba con una movilidad sorprendente sus dos pies como si fueran manos. De vez en cuando golpeaba con su pie la figura del otro. Sorprendido pregunté a mi compañero de dojo: "¿Quién es?" Supe que era el Egami, Creo que, entre todos los alumnos del maestro Funakoshi, era el mejor técnico de pie…
Volvamos al texto de S. Egami:
Durante mucho tiempo me propuse saber si el tsuki de karate era verdaderamente eficaz y estuve atormentado. Hice todo tipo de ensayos de rompimiento: planchas, tejas, ladrillos. Sin embargo, incluso si podía romper ladrillos, no estaba seguro de la eficacia de mi tsuki contra el cuerpo humano. Según mi experiencia, el cuerpo humano es más resistente de lo que se cree y el espíritu le da una consistencia completamente diferente al de las tejas o los ladrillos. Me invadió la duda sobre la eficacia de mi tsuki y entonces pensé: "Mi tsuki no puede ser eficaz".
Me invadió una gran angustia. Pregunté a diferentes personas y a amigos karatekas. Unos decían que era ciertamente eficaz y otros que no estaban seguros. En todo caso nadie decía que el tsuki de karate era absolutamente eficaz. Sin embargo la mayoría de la gente decía que existe un tsuki que mata de un solo golpe, lo que no es más que retomar un cliché tradicional de karate. Me parecía que repetían simplemente lo que habían oído, o que ellos creían ciegamente en la eficacia del karate o que intentaban creer en la eficacia del karate acallando las dudas y la angustia que había en el fondo de su pensamiento.

Es evidentemente difícil probar la eficacia contra el cuerpo humano. Hay gente que ha probado contra alguien, pero en la mayoría de los casos el resultado no ha sido muy eficaz. Cuando no era eficaz, disimulaban en general su fracaso. Para que un puñetazo sea eficaz hace falta invertir la fuerza con una cadencia justa. En una situación de combate (kumite) muy seria, algunas veces llega sólo un ataque de tsuki muy eficaz, pero incluso entonces, está lejos del "tsuki que mata de un golpe". Cuando el tsuki es eficaz en esta clase de situación difiere de aquel que practicamos en técnica de base (kihon) y en kata. En realidad un karateka efectúa su tsuki de manera diferente según se trate de ejercicios de kihon, de kata o de kumite. Cuando un tsuki es eficaz, creo que en la mayor parte de los casos, la eficacia concierne al azar. Lo afirmo a partir de mis experiencias pues he examinado la eficacia de los tsuki recibiendo yo mismo sobre mi vientre, precisamente sobre el plexo solar, decenas de millares hasta hoy en día.

Podemos preguntarnos en qué medida esta experiencia de recibir golpes no tuvo una influencia negativa sobre el estado de salud de Shigeru Egami, la cual se agravó a partir de los cuarenta. En las fotos de esta época, está delgado y muy musculoso. Sus músculos abdominales le permitieron resistir a los golpes, pero ¿no acumuló en profundidad los traumatismos progresivos de diferentes órganos? Aun más si Shigeru Egami tenía problemas digestivos desde su infancia. Creo que debemos retener este interrogante, ya que esta cuestión no ha sido abordada suficientemente de una manera científica. Incluso si una persona joven puede resistir a los golpes de una manera aparentemente fácil, ¿no es probable que acumule cada vez un ligero traumatismo que se manifestará solamente años después, cuando haya sobrepasado un cierto umbral? Para aquellos que buscan una práctica a largo plazo es indispensable situar sus entrenamientos en una perspectiva suficientemente larga. Podemos entresacar lecciones de prudencia de la experiencia de Shigeru Egami.

El Maestro Shigeru Egami continua:

Quise saber si mi tsuki era realmente eficaz o no, y como había que hacer para obtener un tsuki eficaz. Pero no podía probar sobre una persona. No tuve más que una solución: invitar a todo tipo de personas a pegarme con toda su fuerza sobre el vientre para estudiar la calidad de los golpes. Recibí golpes de karateka, de boxeador, de kendoka, de judoka, etc.…

El resultado de esta investigación fue desolador ya que tuve que constatar que el tsuki de karate era el menos eficaz. Tuve que reconocer una cosa chocante: cuanto más había practicado una persona el karate, más había practicado seriamente, menos eficaz era su tsuki. El golpe más percutiente era el de los boxeadores. Lo que más me sorprendió fue que el golpe de una persona que no había practicado nada era sorprendentemente percutiente.

Me chocó profundamente este resultado. ¿Por qué tal resultado? ¿Qué quiere decir? ¿Qué diferencias hay? ¿Qué es la verdadera eficacia? ¿De dónde proviene una verdadera eficacia? Tenía que partir nuevamente buscando la eficacia del tsuki.

Para dominar la inquietud de ser ineficaz busqué diferentes maneras de efectuar un tsuki y acabé por concluir que la técnica en karate ha de comportar una concentración. En principio empecé concentrando la fuerza física sobre un solo punto de impacto. Durante la ejecución de ataques y paradas, empecé por concentrar la fuerza sobre el lugar por el que toco el cuerpo del adversario. En el curso de esta búsqueda comprendí que el problema de concentración no debe limitarse a leyes físicas y que lo más importante es la concentración mental.

En el curso de estos interrogantes comprendí una cosa. Hasta aquí había practicado el karate con una ilusión fundamental: confundía la dureza con la fuerza y perseveraba en endurecer mi cuerpo pensando obtener más fuerza, cuando endurecer el cuerpo equivale a parar el movimiento. Este es un defecto fundamental.

Tuve entonces que empezar por amasar y aligerar el cuerpo que había endurecido durante tantos años de esfuerzo. Me decidía partir de nuevo de cero rechazando totalmente aquello que creía haber adquirido hasta entonces. Me fijé como objetivo llegar a las formas y movimientos ingenuos y espontáneos, como si me hubiera vuelto un principiante. Cuando probaba con esta actitud, descubrí que obtenía mayor eficacia. Comprendí en aquel momento la enseñanza del maestro Funakoshi: "No hay que ir nunca contra la naturaleza".

Recordé en aquel momento los diferentes tsuki de los maestros: el maestro Funakoshi ejecutaba un tsuki de una manera natural y descontraída; el maestro Shimoda lanzaba un tsuki con ligereza, pero nunca lo pude parar ya que su brazo no se movía ni un centímetro; el terrible furi-tsuki (tsuki latigazo) del maestro Yoshitaka Funakoshi…

Si el ataque del adversario no tiene verdadera eficacia no necesitáis pararlo seriamente: No necesitáis ni tan siquiera técnica. A un tsuki verdaderamente eficaz debéis hacer frente con una técnica seria de parada, de esquiva. Entonces el verdadero entrenamiento comienza. Así pude empezar un verdadero entrenamiento. El tsuki debe ser absolutamente eficaz. Para ello, hay que pensar que se hace atravesar su fuerza hasta el infinito. Toda la fuerza debe atravesar el cuerpo, sin ser ni siquiera parcialmente reflejado en el momento del contacto. Un verdadero golpe mortal es una concentración de fuerza sobre un punto. Dicho de otra manera, vertéis la totalidad de vuestro ser en el cuerpo del adversario. La eficacia cambiará pues por el estado de ánimo. No se trata de golpear como un ladrón, lo que es lo más despreciable: hay que adquirir un tsuki natural.

Traducido al español por Xavier Mínguez, Shotokai de España







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