Oh Gran Espíritu, cuya voz oigo a través del viento y cuyo soplo da vida a todas las cosas, escúchame.
Voy hacia ti como uno mas de tus numerosos hijos; soy débil... soy pequeño... necesito tu sabiduría y tu fuerza.
Permiteme caminar entre la belleza, y haz que mis ojos perciban siempre las púrpuras y encendidas puestas de sol.
Haz que mis manos respeten las cosas que has creado,
y da agudeza a mis oídos para que puedan oír tu voz.
Hazme sabio, de modo que pueda comprender cuanto haz enseñado a mi pueblo y las lecciones que haz escondido en cada hoja y en cada roca. Te pido fuerza y sabiduría, no para ser superior a mis hermanos, sino para ser capaz de combatir a mi mayor enemigo, yo mismo.
Haz que esté siempre preparado para presentarme ante ti con las manos limpias y la mirada alta. De manera que, cuando mi vida se extinga como se extingue una puesta de sol, mi espíritu pueda acudir a ti sin nada de que avergonzarme.


Plegaria Ojibwa